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El vocabulario de los cuestionarios.
Hay que estar seguro que el entrevistado o el informante capta isométricamente la intencionalidad de la pregunta. En este sentido el diseñador de cuestionario tiene que reconocer el tipo de lenguaje que maneja el informante. Si al entrevistado hay que explicarle con otras palabras el significado de la pregunta, entonces, el dato no tiene validez por haber utilizado canales alternos cuyos códigos no están previamente definidos. De tal manera que podemos interpretar como iguales dos respuestas que en realidad no lo son.
En cuanto a la secuencia, esta debe ir de lo general a lo más particular. Deben asegurarse que las preguntas no contaminen las respuestas, es decir, induzca un tipo de respuesta. Pardinas llama a esta técnica " del embudo"
" Romper el hielo" significa, explicarle al entrevistado la finalidad del cuestionario y asegurarle su importancia y la contribución que el hace a una finalidad justa. Esta introducción no forma parte del cuestionario. Recordemos los problemas del procesamiento de datos mencionados arriba.
Los cuestionarios tienen que estar más diseñados para el procesamiento de datos que para quién efectúa la entrevista. Se deben entrenar fuertemente a los encuestadores para que no comentan errores y se conviertan en una variable interviniente no deseada ni controlada.
Preguntas cortas y concretas. El entrevistado debe recordar toda la pregunta desde el principio hasta el fin.
Normalmente no se remunera económicamente al informante. Si la entrevista es muy larga y fatigante, se puede dar un obsequio como unos caramelos, unos lápices, etc. después de haber concluido la entrevista. Esto lo utilizan sobre todo empresas comerciales que cuidan su imagen. Este aspecto no tiene que ver con la estructura del cuestionario, sin embargo, hay que considerar que las encuestas muy larga tienden a ser mal respondidas por el encuestado, sobre todo, si no se produce la entrevista en ambientes cerrados y cómodos.
No hacer más preguntas de las estrictamente necesarias. No fatigar al entrevistado y obligarlo a responder de cualquier manera por terminar el asunto. Recordemos los costos asociados al procesamiento.
Deben evitarse preguntas que generen antipatías o simpatías que puedan incitar a distorsionar emocionalmente las respuestas. También las preguntas con carga religiosa pueden provocar respuestas no sinceras.
Lo mejor es que el cuestionario sea administrado por el entrevistador. Si el cuestionario es muy simple puede ser auto administrado por el informante. Para este segundo caso, la codificación y forma del cuestionario no solo considerará el subsiguiente procesamiento sino al entrevistado mismo.
Los cuestionarios enviados por correo tienen una baja probabilidad de regresar por esa misma vía sobre todo en países que no ofrecen este servicio con comodidad y bajo costo.
Con esas 10 escasas preguntas podemos conocer:
1.- El porcentaje de la población que consume Mayonesa.
2.- Las marcas conocidas en términos porcentuales.
3.- La relación entre "Marca Preferida" y "Reconocimiento del Sabor".
4.- Podemos cruzar las preferencias con la edad de los entrevistados.
5.- Igualmente con el sexo. Luego vendrán muchas interpretaciones de los resultados y las consecuentes estrategias para alcanzar los fines propuestos con la investigación.
6.- Por ejemplo, si se determina que las personas que dijeron tener una marca preferida y no la reconocieron cuando se les dio a probar, son sujetos captables por un nuevo sabor.
7.- También podemos hacer interpretaciones de las respuestas obtenidas, cruzando éstas con el nivel educativo.
8.- La respuesta que se obtiene acerca de la posesión de tarjetas de crédito, nos de una idea del nivel socio económico del entrevistado. Este dato también nos lo proporciona, con menor exactitud el lugar donde se efectuó la entrevista.
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